Intervenciones políticas

Cronología

1822 – Jean-Pierre Boyer invade Santo Domingo y unifica La Española bajo dominio haitiano.
1825 – Francia envía buques de guerra a Haití y exige una compensación por las pérdidas coloniales.
1844 – La República Dominicana se independiza de Haití.
1915 – Estados Unidos invade Haití y lo ocupa hasta 1934.
1937 – Los ataques de la República Dominicana contra la población inmigrante haitiana causan más de 20 000 muertos.
1947 – Finalización de los pagos de indemnización a Francia.
2004 – Estados Unidos, Canadá y Francia envían fuerzas para «restaurar el orden» después de que un golpe de Estado depusiera al primer presidente de Haití elegido democráticamente.
2004-2017 – Despliegue de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
2021 – Asesinato del presidente Jovenel Moïse.
2024 – Regreso a Haití de las tropas de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

La Revolución haitiana terminó con la búsqueda de influencia y dominio de Francia sobre Haití. En 1825, Francia envió buques de guerra a Haití y obligó al gobierno haitiano a aceptar «compensar» a los antiguos colonos con un precio de 150 millones de francos (unos 3000 millones de dólares estadounidenses en la moneda actual). Esta deuda limitó las inversiones de Haití en infraestructuras y desarrollo económico hasta que finalmente se saldó en 1947. A principios del siglo XX, Estados Unidos sustituyó a Francia como nueva potencia que pretendía dominar Haití desde los ámbitos económico y político. En 1915, para proteger sus intereses económicos tras el asesinato del presidente Guillaume Sam, Estados Unidos invadió Haití y ocupó el país hasta 1934.

En 2004, tras derrocar al presidente Jean-Bertrand Aristide —el primer presidente democráticamente electo en Haití— con un golpe de Estado, Estados Unidos, Canadá y Francia enviaron fuerzas a Haití con el supuesto objetivo de restaurar el orden. Desde ese año y hasta 2017, la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH, por sus siglas francés) llevó a cabo una controvertida operación de mantenimiento de la paz para mantener el «Estado de derecho». Hoy en día, Haití se enfrenta a una nueva ocupación respaldada por la ONU tras la agitación desencadenada por el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, quien llegó al poder en 2017 con el apoyo de los Estados Unidos. Esta larga historia de intervención internacional pone de manifiesto la constante represión de Haití por parte de potencias extranjeras.

Día de la Bandera (Fèt Drapo)
Virginie Grand-Pierre
Colección de Haiti Friends

El Día de la Bandera de Haití se observa el 18 de mayo. Aquí, representada en la comuna de Petite Rivière de l'Artibonite, la reunión de estudiantes, vestidos en coloridos uniformes, contribuye a la festiva celebración. El Palacio, que data de 1820, tenía como fin ser la residencia real, reflejando lo imponente y las ambiciones del período inicial posterior a la independencia de Haití. La yuxtaposición de la celebración juvenil con el palacio histórico crea una imagen potente que conecta el orgulloso pasado haitiano con su futuro esperanzador a través de la tradición anual del Día de la Bandera.

Transferencia de Poder (Twansfè pouvwa)
Virginie Grand-Pierre
Colección de Haiti Friends

Esta pintura ofrece una crítica potente a la corrupción política de Haití y su compleja relación con los poderes extranjeros, en particular Estados Unidos. Al retratar al primer presidente negro de los Estados Unidos, la artista subraya el mensaje de que, a pesar de su herencia africana, el continuó la política exterior estadounidense que, históricamente, ha explotado a Haití. El presidente haitiano René Garcia Préval aparece como un participante dispuesto en su interacción resaltando cómo la corrupción interna suele facilitar la explotación externa.

Haití misma está simbolizada por una figura femenina debilitada envuelta en la bandera nacional representando la vulnerabilidad del país frente a estas maquinaciones políticas. Aún así, la artista incluye un elemento esperanzador: un ángel (o Iwa en la tradición vudú) que vigila la transacción. Esta presencia espiritual sugiere que, a pesar de las dificultades actuales, Haití tiene una protección divina, es decir, que, en última instancia, perseverará y superará estos retos.

El regreso del presidente Aristide en 1994 (Le retour du président Aristide en 1994)
Maxan Jean-Louis
Colección de Haiti Friends

Esta pintura representa el controvertido regreso de Jean-Bertrand Aristide a Haití en 1994 tras su exilio forzado luego del golpe militar de 1991. Aristide, a menudo mencionado como el primer líder elegido democráticamente en Haití tras el período de Duvalier, es representado simbólicamente como un prominente gallo, el emblema de su partido político. Los infantes de marina de los Estados Unidos, encargados de escoltar al presidente en su regreso al poder, ayudan a controlar las multitudes de espectadores haitianos. Es evidente la mezcla de curiosidad e incertidumbre de las personas, lo que refleja las complejas emociones que envolvían el regreso de Aristide a la nación, que enfrentaba su futuro tras décadas de dictaduras.

La respuesta de Jean Jacques Dessalines al terremoto de Haití de 2010        
Emmanuel Saincilus
Colección de Haiti Friends

Jacques Dessalines, el líder de la Revolución Haitiana de 1803, es representado de un modo conmovedor sintiendo una profunda tristeza tras el terremoto de 2010. Los destrozos causados por el terremoto dejaron al país en ruinas y vulnerable frente a las fuerzas extranjeras que explotaron a Haití a cambio de ganancias financieras. Dessalines, apesadumbrado, se pregunta por la justicia para su país y su pueblo, que continúa enfrentando adversidades inimaginables. Su expresión refleja el dolor de una nación que busca consuelo y restauración.

Haití y la República Dominicana

Las relaciones entre ambos países han sido conflictivas durante mucho tiempo. Tras la independencia de Haití, el líder revolucionario Jean-Pierre Boyer invadió su vecino oriental, Santo Domingo, en 1822, y unificó la isla de La Española bajo un mismo gobierno. No fue hasta 1844 que Santo Domingo declaró su independencia de Haití. Las diferencias culturales, económicas y políticas han generado múltiples periodos oscuros en las relaciones entre ambos países. Uno de ellos ocurrió en 1937, cuando el dictador Rafael Trujillo ordenó la Masacre del Perejil (Kout Kouto-a), que resultó en la expulsión o la muerte de haitianos que vivían y trabajaban en la República Dominicana, con más de 20 000 haitianos muertos en la subsiguiente masacre. Las tensiones persisten hoy en día, con el actual presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, impulsando medidas para controlar la inmigración haitiana, entre ellas la construcción de un muro de 106 millas de largo en la frontera.